Un rímel que empieza a oler raro, una base que se separa o una sombra que ya no se difumina igual no son simples señales de que el producto está viejo. La respuesta corta es sí: el maquillaje caduca, y en este artículo explico cómo leer la fecha o el símbolo PAO, cuánto suele durar cada fórmula, qué cambios indican que debes desecharla y cómo conservar mejor tu kit.
Lo esencial para decidir si todavía puedes usarlo
- El símbolo del tarro abierto indica cuántos meses dura el producto después de abrirlo.
- El olor, el color y la textura pueden revelar deterioro antes de que lo notes en la etiqueta.
- Las máscaras de pestañas y los delineadores líquidos requieren más precaución por su contacto con los ojos.
- El calor, la luz y las manos sucias aceleran la contaminación y alteran la fórmula.
- Si no recuerdas cuándo lo abriste, especialmente en un producto cremoso o líquido, es más prudente reemplazarlo.
La fecha no siempre aparece como una caducidad clásica
En los cosméticos vendidos en España puedes encontrar dos referencias distintas. La primera es la fecha de duración mínima, normalmente expresada con mes y año. La segunda es el símbolo de un tarro abierto con una cifra como 6M, 12M o 24M, conocido como PAO, que señala el periodo de uso recomendado desde la primera apertura.
La AEMPS explica que el PAO indica durante cuánto tiempo el producto abierto mantiene sus propiedades y puede utilizarse sin riesgo cuando se ha conservado correctamente. Por eso, un envase marcado con 12M no significa que dure doce meses desde la compra, sino doce meses desde el día en que rompiste el precinto o abriste el tarro.
Cuando la duración mínima prevista es inferior o igual a 30 meses, el envase debe mostrar una fecha. Si es superior, normalmente se utiliza el PAO. Esta diferencia suele confundir, pero la regla práctica es sencilla: lee siempre la fecha disponible y cuenta el tiempo desde la apertura.
Cómo controlar la fecha en casa
Yo recomiendo escribir el mes de apertura en una pequeña pegatina o directamente en la base del envase. En una colección grande, confiar en la memoria suele fallar, sobre todo con productos que solo se utilizan en ocasiones especiales.
También conviene conservar la caja hasta comprobar la información del fabricante. Si el envase es pequeño, la fecha o el lote pueden estar en el embalaje exterior. Y si el producto ha cambiado antes de alcanzar el PAO, manda el estado real de la fórmula: una alteración visible es motivo suficiente para retirarlo.
Cuánto dura cada tipo de maquillaje
No existe una cifra universal para todos los cosméticos. La fórmula, el tipo de envase, la cantidad de agua, el contacto con la piel y la forma de aplicación cambian mucho el resultado. La siguiente tabla ofrece una orientación habitual, pero el PAO indicado por la marca tiene prioridad.
| Producto | Duración orientativa tras abrirlo | Qué conviene vigilar |
|---|---|---|
| Máscara de pestañas | 3-6 meses | Olor extraño, grumos y sequedad |
| Delineador líquido | 3-6 meses | Punta seca, irritación y cambios de textura |
| Base líquida | 6-12 meses | Separación, oxidación y dificultad para extenderla |
| Corrector cremoso | 6-12 meses | Grumos, olor rancio y acabado irregular |
| Labial y perfilador | 12-24 meses | Olor a cera vieja, sudoración y cambios de color |
| Colorete, bronceador y sombras en polvo | 18-24 meses | Capa endurecida, pigmentación débil y polvo apelmazado |
Los productos en polvo suelen resistir más porque contienen menos agua, pero no son eternos. Con el tiempo pueden formar una película dura debido a la grasa y a los restos de crema que pasan de la brocha al compacto. Cuando eso ocurre, el producto pierde intensidad y deja de trabajar como antes, aunque todavía parezca limpio.
En los cosméticos líquidos y cremosos soy más conservador. Su mayor contenido de agua favorece los cambios de textura y ofrece un entorno más delicado si entran microorganismos. Una base que se separa ligeramente puede agitarse, pero si vuelve a separarse enseguida, huele distinto o deja manchas irregulares, no merece la pena intentar rescatarla.
Las señales que indican que ha llegado el momento de tirarlo
La fecha ayuda, pero los sentidos también aportan información. Un cosmético deteriorado puede presentar cambios en el olor, el color, la textura o el comportamiento sobre la piel. No hace falta que aparezca moho para considerar que ya no es apto.
Olor diferente o desagradable
Si una base empieza a oler agria, un labial recuerda a aceite rancio o una crema adquiere un aroma metálico, prefiero desecharla. El perfume puede volverse menos intenso con el tiempo, pero un olor claramente nuevo es una señal distinta y no conviene ignorarla.
Separación, grumos o cambios de color
Una emulsión puede separarse por el calor o por el envejecimiento de sus ingredientes. Si al mezclarla no recupera una textura uniforme, ha perdido estabilidad. También hay que prestar atención a los productos que se oscurecen demasiado, amarillean o muestran puntos extraños.
Ardor, picor o granitos
Una irritación no siempre significa que el maquillaje esté caducado. Puede deberse a una alergia, a una piel sensibilizada o a una mala combinación con otros productos. Aun así, si la reacción aparece con un cosmético antiguo, deja de usarlo de inmediato y no lo pruebes varias veces para confirmar la sospecha.
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Productos para los ojos y los labios
Con la máscara de pestañas, el eyeliner y los productos que entran en contacto directo con mucosas soy especialmente estricto. Si has tenido conjuntivitis o una infección ocular, conviene reemplazar los productos utilizados durante ese periodo, aunque todavía parezcan normales.
Los labiales y perfiladores también merecen cuidado porque se aplican sobre una zona húmeda y pueden compartirse con facilidad. No recomiendo compartir maquillaje que toque ojos o labios, ya que esa práctica aumenta el riesgo de transferir microorganismos.
Cómo conservar el maquillaje para que dure en mejores condiciones
La duración que aparece en el envase presupone un uso y una conservación razonables. Dejar la base en el coche, guardar las sombras en un baño con vapor o mantener un tarro abierto durante horas puede acortar la vida útil del cosmético.
- Cierra bien los envases después de cada aplicación.
- Guarda el maquillaje en un lugar fresco, seco y protegido de la luz solar directa.
- Lávate las manos antes de tocar productos en tarro.
- Limpia las brochas y esponjas con regularidad y déjalas secar por completo.
- No añadas agua, aceite ni alcohol para recuperar una fórmula seca.
- No mezcles dos productos dentro del mismo envase salvo que el fabricante lo indique.
La recomendación de añadir agua a una máscara o a un delineador seco parece práctica, pero altera la concentración de conservantes y puede facilitar la contaminación. Según la AEMPS, diluir o modificar un cosmético puede afectar a su estabilidad, eficacia y seguridad. Rehidratarlo no equivale a devolverle su calidad original.
Las brochas también influyen más de lo que parece. Una herramienta con restos de base, sebo y humedad contamina antes un compacto que se utiliza todos los días. En un maletín profesional, separar las brochas limpias de las usadas y desinfectar los productos entre clientas marca una diferencia real.
Qué hacer cuando no recuerdas cuándo lo abriste
Este es uno de los casos más habituales. Si el producto es en polvo, está bien cerrado, no huele raro y mantiene su textura, todavía puedes valorar su estado con cierta calma. Con una fórmula líquida, cremosa o destinada a los ojos, la falta de información pesa más, porque no puedes saber con seguridad cuánto tiempo lleva expuesta.
Mi criterio es sencillo: si el producto es barato y el riesgo potencial afecta a los ojos, la piel irritada o una clienta, lo sustituyo. Ahorrar unos euros no compensa una conjuntivitis, una reacción cutánea o un acabado profesional deficiente.
Si necesitas revisar un kit antiguo, coloca todo sobre una mesa y separa los productos en tres grupos. Conserva los que estén dentro del PAO y no presenten cambios, aparta los que generan dudas para comprobarlos con más atención y desecha los que tengan olor, textura o color alterados.
Una rutina sencilla para mantener un kit seguro
Una vez al mes, reviso los productos líquidos y los que se aplican cerca de los ojos. Anoto las nuevas aperturas, limpio los envases por fuera y compruebo que no haya tapas pegajosas, boquillas obstruidas o restos secos alrededor del cierre.
- Marca la fecha de apertura con mes y año.
- Coloca delante los productos cuyo PAO termina antes.
- Reserva los cosméticos de uso profesional para una sola persona cuando sea posible.
- Utiliza espátulas desechables para extraer bases, correctores y productos en tarro.
- Retira cualquier producto que cause irritación o presente un cambio claro.
Este pequeño sistema evita acumular maquillaje olvidado y hace más fácil decidir sin improvisar. La regla que más me funciona es no valorar un producto únicamente por lo que costó, sino por su fórmula, su fecha de apertura y la zona donde voy a aplicarlo.
La mejor decisión suele estar en la etiqueta y en los sentidos
La fecha y el PAO ofrecen una guía, pero no sustituyen la observación diaria. Un cosmético bien conservado puede mantenerse en buenas condiciones hasta el periodo indicado, mientras que otro expuesto al calor, manipulado con las manos sucias o usado durante una infección puede deteriorarse antes.
Cuando existen dudas, especialmente con productos líquidos, cremosos o destinados a los ojos, elegir uno nuevo es la opción más sensata. Un maquillaje seguro debe conservar su olor, su textura, su color y su comportamiento habituales; si deja de hacerlo, ha llegado el momento de retirarlo.